Las mejores tradiciones del mundo son aquellas que reúnen a personas alrededor de una mesa para comer y beber. Eso en algunas familias suertudas pasa cada domingo, al menos una vez al mes; en otras, sólo pasa en ocasiones muy especiales, casi siempre en Navidad.
La gastronomía típica de estas fechas, llámese Navidad, Christmas, Hanukkah o Kwanzaa, varía mucho de un país a otro. La nuestra la conoces bien, ¡te empacha cada año! Así que antes que hablar de canelones, escudella y carn d’olla, mazapanes, polvorones o turrones, vamos a compartir una receta d e l i c i o s a típica de los países nórdicos, el vino caliente o glögg.
Ingredientes
Vino tinto (1l)
Azúcar o miel
Canela (una ramita)
Cardamomo (10 ó 12 semillas)
Jengibre fresco (un trocito)
Clavo (10 ó 12)
Piel de naranja o de limón (dos o tres trocitos, sin la parte blanca)
Almendras peladas
Pasas
Preparación
Mezcla el vino con las especies (te ponemos proporciones orientativas, pero ya lo irás mejorando a tu gusto) y caliéntalo a 60º-70º durante una hora mínimo. Si lo llevas a ebullición durante un rato, evaporarás el alcohol, así que si hay niños en casa, bien por ellos. Sé paciente, las cosas buenas se hacen esperar, además, la casa entera va a oler a Navidad…
Puedes servirlo colado, o no, pero será el no va más si lo acompañas de almendras peladas y pasas, así como con lussekatts y galletas de pimienta o jengibre.
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Justamente estas Navidades probé algo similar en una celebración. Al principio resulta extraña la sensación del “vino caliente”, pero en seguida el cuerpo se reconforta y sienta muy muy bien. Creo que bebí 3 o 4 vasos de la pócima... ¡Totalmente recomendable!